domingo, 10 de noviembre de 2013

#031 Austria un país sorprendente


Lago Constance en Bregenz

Hacer autostop se volvió a complicar, pero esta vez por querer hacer un trayecto bastante intrincado en tan solo medio día (como buen chico de provincias estoy aprendiendo mucho al respecto). Desde Zurich a Innsbruck no hay una carretera directa, debido a los Alpes, lagos y mil vicisitudes que deberia haber estudiado antes. Tambien es cierto que tuve mala suerte hasta llegar a la primera ciudad mas cercana que era St. Gallen. En cualquier caso, aquí tuve que coger un tren para llegar a Austria. Como decia mi abuela, no hay mal que por bien no venga y, gracias a ese tren, paré en un pueblo llamado Bregenz, que da al lago Constance (Bondense en aleman). 

Innsbruck desde lo alto.
Innsbruck es una maravilla. Creo que ha sido la ciudad que mas me ha sorprendido y es lo bueno de no saber nada de la mayoria de ciudades a las que voy. Sí, son las más conocidas, son capitales, pero sinceramente, desde mi provincia, Innsbruck solo me sonaba porque mi amigo Manu había estado (pero como no le escucho...). Para entender bien donde se sittúa deberías mirar el mapa. Está en mitad de los Alpes, donde una parte da a Alemania y la otra a Italia. Amanecer y ver esto desde el balcón de Erica, mi CS, ha sido un placer.
Alpes Italianos desde el balcón en Innsbruck, Austria.
La ciudad no es muy grande, y eso me gusta, por lo que se puede ir andando a todos los lados, aunque para uno de esos consejos que me dió Erica tuve que usar el bus (El transporte en Austria, como en Francia, Suiza, Italia, Alemania... y un largo etcétera, tienes que comprar el ticket en la parada y entrar en el bus o tram por cualquier puerta, por lo que tienes que "validarlo" por tu cuenta. No hay nadie que te observe, excepto si entra el revisor, que es cuando, si no lo has hecho, te puede multar). Dicho esto, el cómo llegué os lo podéis imaginar, cogí el bus J que me dejó a lo alto de un barrio, donde se coge el tram para ir a esquiar y tiene unas vistas impresionantes de la ciudad.

Desde aqui me fui a Salzburg, ciudad que hasta la tarde del día antes no tenía CS, pero los planetas se alinearon y Frank me invitó a su casa. Cuando me levanté en Innsbruck, el día estaba gris, lloviznando, me cogí el macuto y me fui hacia una gasolinera cerca de las salidas a la autopista. Allí  me encontré con un chaval empapado buscando coche dirección Francia (!). Me dijo que llevaba una hora esperando y le aconsejé (como si yo fuera un experto) que fuera a la carretera, pero no me hizo caso y siguió preguntando solo a los coches que paraban a repostar. Yo me fui justo a la salida de la gasolinera. El agua estaba derritiendo mi cartel de cartón, pero no importó porque un coche paró a los diez minutos. Ilusionado le pregunté si iba a Salzburg y me mostró su identidad de policía (!). Me dijo que estaba prohibido estar ahí, por lo que me tuve que ir delante de la gasolinera. Tras otros diez minutos, un pintor italiano, que llevaba su coche lleno de cuadros que iba a exponer en Viena, me recogió. Allí dejamos al otro autoestopista buscando coche, yo estaba hinchado de felicidad al ver que iba a llegar pronto a Salzburg, pero, aunque llegué antes de las dos, estuvimos parados durante más de una hora en la autovía debido a que hubo un accidente que causó mas de nueve kilómetros de retenciones.

Salzburg, Austria.

Salzburg está apiñada entre el río y las montañas. El centro, que observáis en la fotografía, tiene sus callejuela llenas de souvernirs, restaurantes y tiendas de ropa junto a los museos e iglesias y una espectacular y bien cuidad catedral (será porque por la única puerta de entrada hay una señora con un chiringuito donde pide la donación, por lo que la presión al salir por allí y tener que saludarla provoca a los turistas desdicha y ganas de aportar su granito de arena. No fue mi caso, claro). El castillo que se ve a lo alto tiene un tranvía que junto con el boleto de la entrada cuesta 11 euros. No, no tengo fotos del interior de dicho palacete.

Para los más cinéfilos, en esta ciudad se rodó "Sonrisas y lágrimas", o parte de ella, y para los amantes de la música clásica aquí estuvo Mozart dando la nota y para ello te lo recuerdan vendiendo bombones con esa marca. Por cierto, un chocolate delicioso el de estas tierras.

Como la historia de mi llegada a Viena es larga, lo dejo para otro post.

Paseos en carro de caballos en Salzburg, Austria.







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