domingo, 9 de marzo de 2014

#056 India. Ultimos dias.


Esta claro, no?
Un pintor en Udaipur.

Palacio de Udaipur.

El viaje a Udaipur fue en autobus sleeper, eso significa tener un cubiculo donde te metes, te tumbas y sufres los botes de las carreteras indias. No se como explicarlo, pero es que en este pais lo de arreglar o asfaltar no esta entre sus tareas. Es como ir por un camino de cabras durante siete horas, por lo que descansar lo que se dice descansar, no mucho. En cambio, los indios estan acostumbrados a esta festival de botes e, incluso en el suelo, estaban echandose una siesta. Este autobus, donde pagas por un sleeper, es deluxe, pero no tiene donde mear, asi que cuando hacia alguna parada, habia que darse prisa antes de que el coche arrancara. Por suerte ibamos cinco personas, una pareja italiana, Patricio y Alexandra, Estefano, Virginia y yo. Udaipur es una ciudad con un par de lagos, la unica atraccion. Gracias al contacto de la gest house de Jaisalmer, nos alojamos en el hotel Miwar,  un poco alejado del meollo turistico, por lo que era barato, con agua caliente y muy tranquilo. Todo un lujo. En la ciudad visitamos un palacio en mitad del lago mas cercano al centro. El paseo en barco fueron 300 rupias y el palacio tan solo 50, pero sinceramente, solo era un restaurante donde estaban preparando una boda. El segundo lago esta mas alejado del centro y es un paseo largo por carretera, basuras y caminos de cabras, es decir, como siempre. (Tampoco merece la pena ir, a no ser que vayas a alquilar una moto acuatica).

Vendedores en Bunhi.

Hazme una foto!!! En Bundi.

El siguiente destino fue Bundi. Uno de esos minusculos y acogedores sitios donde destaca un enorme palacio y fuerte en lo alto, observando desde alli la cantidad de casas pintadas de azul, al estilo de Jodhpur (la ciudad azul). Bundi tambien podria llamarse asi, azul. Llegamos por la noche en tren y cogimos un tuktuk con el que Patricio, obsesionado por conducir uno, le insistio tanto al conductor que nos llevo un rato. Toda una aventura. Alli nos alojamos en una guest house con poco encanto, ya que no tenia terraza donde poder desayunar o platicar hasta altas horas de la madrugada, asi que nos buscamos otro lado, en concreto un restaurante llamado Tom & Jerry. Una de tantos "Roof top" que habia en Bundi, ya que todos los restaurantes estaban en las terrazas de casas, asi que tenias que subir diferentes pisos, ver gente durmiendo en sus camas, o comiendo con su familia. El problema de esta ciudad es que los monos estan brincando de un lado a otro y las terrazas tenian instaladas sus jaulas donde podiamos comer sin que un mono hambriento viniera a quitarnosla. El segundo dia visitamos el palacio. Uno mas en India. En ruinas, sin nigun tipo de indicaciones, sucio y enorme. Lo mas bonito las vistas de la ciudad donde realmente encontramos el verdadero Bundi. Pasear pos sus calles fue muy divertido, ya que la gente y, sobre todo, los mas peques querian que les hicieramos fotos, nos preguntaban con mucha simpatia de donde eramos y, aunque te sentias extranjero, no te hacian sentir turista. No se acercaban a venderte algo, sino que querian hablar contigo y que les hicieras una foto! El ultimo dia en Bundi fue la despedida de los italianos, la pareja se iba a Mumbay, donde regresarian a Italia una semana despues y Estefano se quedo colgado durante unos dias porque no encontraba billete (Mas tarde, se vendria a Rishikesh con nosotros). Por nuestra parte, Virginia y yo nos fuimos a Delhi. La capital de India.


Old Delhi.
La puerta de India. Delhi.

En la mezquita con la abuela Virginia. Delhi.

El paso por Delhi era obligatorio y, a pesar de que todo el mundo insiste que es un caos y no la recomienda, nuestra visita no fue del todo mala. Lo mas dificil fue encontrar un hotel en condiciones y barato, y no tuvimos la suficiente paciencia, ya que visitamos por lo menos diez. Estuvimos cerca de la estacion de Nueva Delhi, Paharganj, donde hay un compendio de hoteles y calles para turistas occidentales. Nos movimos en metro, el cual es muy moderno, pero claro, es India, y necesitan gente para organizar la masa enorme de indianos que entran en el metro sin descontrol (Solo un dia estuve a punto de no poder salir a mi estacion, de la cantidad de gente que estabamos apelotonados, pero gracias a los codos, sali sin problemas). Delhi tiene el fuerte rojo (250 R) que para mi gusto no tiene nada especial, excepto la cantidad de ardillas que pululan y puedes dar de comer en tus manos. Cerca de alli, paseamos por lo mas atractivo de la ciudad, Old Delhi, es decir, la parte vieja, donde hicimos la "turistada" de pagar por entrar en una mezquita (300R), bueno, en realidad fue por tener una camara de fotos (Incluso me registraron la mochila). Eso si, solo para extranjeros. Lo mas gracioso de esa visita fue "la bata de abuela" que le pusieron a Virginia, a pesar de que iba bien tapada. En Delhi, Virginia aprovecho a hacer compras, ya que estaba mas barato que en cualquier lado. 

Llegada a Rishikesh, lloviendo.

Rishikesh.

Estefano, Virginia y yo... tres mochileros de provincias.

Nuestro siguiente destino era Rishikesh, con anecdota incluida. Habiamos quedado con Estefano en Haridwar, un pueblo donde hay que ir desde Delhi, para luego coger un bus y llegar a Rishikesh. Yo estaba confiado en coger el billete de tren el mismo dia, como tantas veces habiamos hecho, pero cuando llegamos a la estacion nos dijeron que no habia billetes, que tenia que ser para el dia siguiente. El problema es que Estefano habia dejado el hotel, nos esperaba en la estacion y no habia modo de contactar con el. Virginia insistio tanto en que no podiamos dejarle colgado que nos fuimos a la via del tren, donde el revisor, justo cinco minutos antes de entrar en el tren, nos dijo que podiamos acoplarnos y pagariamos despues. El tren partio y hablando con nuestros compis de asiento nos enteramos que el revisor no podia vendernos ningun ticket y, ademas, el precio que nos habia dicho era tres veces mas de lo normal. Por suerte llegamos a Haridwar y nos libramos de pagar. Alli nos esperaba el italiano. Pasamos una noche y al dia siguiente cogimos el bus local para llegar a Rishikesh, la ciudad de los babas y ultimo rincon de hippies.

Perro callejero en Rishikesh

Currando en Rishikesh

Resumir asi una ciudad es demasiado, porque no lo es, pero si que se puede definir como una ciudad donde la gente va a refugiarse a un Ashram (enormes edificios donde te alojan y te dan clases de yoga, reiki, o mil historias mas). Aqui hay un monton de sitios para ir a clases de todo tipo. Nosotros veniamos aqui para meternos en un Ashram, pero dio la casualidad de que era el festival de Yoga y el dia de Shiva, por lo que todo estaba lleno. Por casualidad, nos encontramos con Greg, un chaval de USA, que coincidimos en Jaisalmer con el y nos llevo a otra parte de Rishikesh donde encontramos alojamiento. El pueblo tiene su encanto, o mas bien la parte donde estan todos los Ashram, ya que el pueblo esta alejado y esta zona, que crece en la orilla del rio Ganges, tiene dos enormes puentes que le dan mas vida, ya que no para de llegar gente de todas partes del mundo. Durante los primeros dias nos llovio y estabamos un poco mosqueados, porque no podiamos hacer nada, asi que decidimos que teniamos que buscar alguna actividad, como el yoga. Tuna era el nombre de mi maestro, un chaval que se crio y vive en un Ashram. Un tipo muy gracioso que durante una semana me dio clases de Pranayama (tecnicas de respiracion), Ashtanga yoga (Ejercicios intensos), Filosofia y Hathayoga (ejercicios mas suaves). Pero la experiencia de yoga la contare en otro post. 

Rishikesh

Rishikesh



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