domingo, 2 de febrero de 2014

#054 India. El taj Mahal y el comienzo por Rajasthan.


Camino Varanasi.
Pasajeros al tren...
Los trenes fue la mejor herencia que este país tiene de los ingleses, es barato y llega a cada rincón, pero aún asi siempre hay retrasos. Con frecuencia el tren se para en mitad de un camino perdido y estamos esperando horas. En uno de esos tiempos muertos tenemos la oportunidad de interactuar con los pasajeros, jugando al tres en raya o hablando sobre nuestra cultura. Ellos son bastante descarados y no dejan de mirarnos. Bueno, mas bien miran a Virginia y quieren hacerse fotos con ella. He de decir que son muy pesados, pero que muy pesados. Los tuktuk (taxi motos) nos siguen a pesar de decirles que no mil veces, '¿subís a mi helicóptero?', te sueltan, y los vendedores del bazar te atraen hablando en español. Los encuentros con gente que solo quiere hablar y no venderte nada son escasos, por lo que yo ando muy alerta y con mi cara de "no quiero nada", pero con Virginia es imposible porque ella no le gusta quedar mal con ellos y les sonríe, ellos insisten mas y yo me cabreo. Pero como he dicho, hay gente muy simpática y nos ayuda, porque aunque no les compres nada o no subas a su tuktuk, se ríen y te echan una mano.

Mi casita del pueblo.
En Agra fuimos a visitar el Taj Mahal (750 RI), claro, como no. La ciudad tiene tambien un fuerte (250 RI, hay descuento de cincuenta rupias por visitar otros sitios) y algun otro lado que no visitamos, porque aqui se viene a ver una de las siete maravillas del mundo. Nos alojamos cerca de la puerta este, o sea al lado, pero tuvimos que comprar el ticket en la entrada principal donde comprobamos que los extranjeros pagábamos una barbaridad mientras que los locales solo pagan veinte rupias, por lo que ellos se lo toman como quien va al parque. El edificio es famoso, majestuoso por su mármol blanco y su historia de amor, pero en serio, no es para tanto. Lo que mas me llama la atención es los alrededores caóticos y llenos de mierda fuera del recinto (como cualquier otra ciudad). Es la India y es lo que hay, pero da pena ver las calles sin asfaltar, basuras en cada esquina y caos, pero lo que realmente resalta en este pais es que ¡no hay aceras! Las que hay, son estrechas y casi siempre que vamos de un lado a otro vamos por la carretera y claro, los tuktuk paran cada dos por tres.
Mi ojo parece el de Rocky porque me pico un mosquito.


Una India que encontre en el camino.
Pink city, Jaipur.
Tras dos días en Agra nos fuímos a Jaipur, la pink city (ciudad rosa), porque el centro es un enorme compendio de edificios de este color. No suelo llegar con una gran idea sobre lo que hay que ver en las ciudades, porque me gusta preguntar a los locales qué es lo mejor. En este caso fue nuestro karma quien nos llevó a encontrarnos con un simpático hombre que me aconsejó no gastar el dinero en el palacio de la ciudad sino ir al fuerte de Amber, un pequeño pueblo cercano a Jaipur. Y es lo que hicimos, tras visitar el Palacio del viento, un palacio que solo costaba entrar cincuenta rupias y que se ve en veinte minutos. Cogimos el bus local por 10 RI. Un corto trayecto, pero gratificante por utilizar el transporte con locales y no gastando el triple con turistas. Sigo teniendo el chip de gastar poco, pero en este país tienes que contar con que te tangaran en algo (te das cuenta de eso cuando te encuentras con otros turistas que te dicen que ellos consiguieron lo mismo por menos).

Luego se la hizo con Virginia, claro.
Camino Amber
Camino del palacio de Amber
El fuerte de Amber es muy interesante, (entrada por 200 RI), y es bastante grande. Como todos los palacios y fuertes de la India las habitaciones y estancias están vacías, quizas para que tengas que coger el auido guía o contratar los servicios de una persona, pero como no lo hacemos nos limitamos a pasear e imaginarnos la vida que llevaban allí, donde tenían un edificio donde vivían las mujeres y no podían salir a la calle, vamos como una cárcel. Lo primero que vimos fue este palacio, donde de nuevo, un tipo que trabajaba de seguridad allí, nos hizo de guía durante un rato hasta que consiguió hacerse una foto con Virginia (la próxima vez pediremos dinero por ello).
Vendedor de verduras, Amber.
En el hostal conocimos a una pareja de italianos que iban a ir a Pushkar un día antes que nosotros y, como el dueño del hostal tenía un "amigo" con guest house en esta ciudad, nos encontramos con ellos en el mismo sitio. El pueblo crecio alrededor de un lago sagrado y todo se mueve gracias a el. La vida es muy tranquila y nos hizo sentirnos como cuando estuvimos en Varanasi. No solo estuvimos con nuestros amigos italianos, sino que nos encontramos con Jose, otro mochilero que viajaba solo por Varanasi, asi que su reencuentro nos hizo sentirnos como en casa. Cada noche subiamos a la azotea del hostal a cenar y anochecia compartiendo nuestras experiencias. Parece que venir a esta region (Rajasthan) todos los viajeros hacen el mismo recorrido, por lo que tarde o temprano nos reunimos con ellos y el viaje se hace mas agradable.

Este es un punto muy interesante viajando por Asia. Conocer otros mochileros, sus increibles aventuras, morirte de envidia de sus viajes y compartir experiencias. Entonces te dices... que grande es viajar. 

Pushkar, India.

Una vaca que tiene hambre, Pushkar.

Con nuestro amigo Francois en Pushkar.














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