miércoles, 9 de diciembre de 2015

Marruecos#02 Presupuesto y gastos (Nov. 2015)


TRANSPORTE

Avión
Rynair tiene vuelos desde 19€ a Fez y Marrakech desde Madrid (España), pero suele ser entre semana, por lo que nosotros al volar en fin de semana la ida y vuelta nos salió por 100€ cada uno.

Tren
Nos movimos en tren para ir a cada ciudad. El billete mas barato fue de Fez a Meknes que fueron 20D (2€) y el mas caro de Rabat a Casablanca 90D (9€)

Transporte público
Marruecos tienen dos tipos de taxis: Los que tienen el enorme Mercedes, que entran una familia al completo y te hacen recorridos por los alrededores de las ciudades, y luego están los Petit Taxi, que como su nombre indica, son los pequeños y son para moverte por la ciudad. 

Vivimos diferentes situaciones en función de la ciudad. En Fez y Rabat, nos trataron bien y usaban el taxímetro. Cuando lo hacen, es baratísimo moverse en ellos. En Casablanca no hubo manera de convencer a ningún conductor porque todos se negaban a usar el taxímetro y te pedían el triple o mas por un trayecto.

Tranvía
En Casablanca tienen tranvía y lo usamos un par de veces. Es muy moderno y barato. 

Autobús
Es el medio mas barato de todos, pero el más complicado de usar cuando viajas, porque está muy mal indicado y no está hecho para el turista, por suerte viajaba con una francoparlante y en Marrakech fuimos desde la estación de tren al centro de la ciudad por un precio ridículo. Una vez situados, esta ciudad tiene una red de buses muy bien organizada y tiene paneles de información para moverte sin problemas por poco dinero. Además, tiene un bus al aeropuerto que sale cada hora y cuesta 30D (3€). Pocas ciudades tiene este servicio tan bien indicado. Un diez para Marrakech.

ALOJAMIENTO

En este aspecto nos gastamos mas de lo que estoy acostumbrado por alojarnos en habitaciones privadas, por lo que en Fez y Marrakech estuvimos en Riad (las típicas casas marroquíes). Aún buscando las mas baratas, el precio fue de 30€ y 22€, respectivamente. Que dividido entre dos, no fue mucho.

En Rabat y Casablanca, los precios se disparaban y busqué alojamiento en la web de airbnb. En la capital encontramos por 20€ un apartamento entero para nosotros y en Casablanca una habitación por el mismo precio. 

En Hostelworld pude encontrar hostales con literas por menos de 10€ la noche en Fez y Marrakech, pero en cambio en las otras dos ciudades no tienen nada similar.

COMIDA

El precio también varió en función de la ciudad. Mientras que en Fez comíamos por 70D y 100D en restaurantes, en la calle había puestos de bocadillos por 10D. En Rabat los precios de los platos se redujeron un poco (50D). Aquí probé la sopa Harira, muy barata y con un montón de pan, es deliciosa. En el resto de ciudades dependía de si te metías en sitios más turísticos, pero el coste oscilaba en esos precios.

Los cafés y refrescos solían ser 10-12D (1€). La parte mas complicada era beberse una cerveza, ya que está restringido a pocos establecimientos y los precios por cerveza oscilaban alrededor de 30D (3€) la mas barata.


***Precios a noviembre del 2015***



viernes, 27 de noviembre de 2015

Marruecos#01 - Resumen en fotos.




Este es un resumen del viaje que recorrí en una semana por Marruecos. El recorrido empezó en Fez, después pasamos por Meknes, Rabat, Casablanca y terminamos en Marrakech.

1. Fez.

La Medina de Fez sin duda fue la que más me gustó de las cuatro ciudades. Lo más parecido que había visto antes a estas laberínticas callejuelas es el Albaicín en Granada. Un pueblo dentro de la ciudad, porque, sí, también tienen su parte nueva, la urbe tal cual la conocemos con su intoxicante tráfico, sus restaurantes fast-food y sus centros comerciales. En cambio, la Medina es un entramado de calles donde emergen los comerciantes y artesanos de toda la vida.



2. Meknes

Esta pequeña ciudad tiene una monumental muralla donde se encuentra un pequeño palacio que se visita (sin guía) en cinco minutos. Es indudable su calidad arquitectónica, las decoraciones del único habitáculo visitable, pero ¿merece la pena parar en esta ciudad? No estoy seguro porque mi visita fue como un relámpago, pero cuando estaba preparando el viaje, leí que sí. Quizás me faltó algo.




3. Rabat

La Kasbah de Rabat junto al mar me pareció lo más acogedor de la capital marroquí. Después de que fuera insufrible sacar la cámara de fotos por la Medina, debido a que, o bien te gritaban y se cabreaban porque que no querían salir en una foto, o bien te pedían dinero por retratar su tienda de alfombras o bolsos de cuero. La Kasbah, si no pillas un autocar lleno de turistas, se hace apetecible andar por sus callejuelas entre muros blancos y azules que le dan un toque muy armonioso al lugar.



4. Casablanca

La Mezquita de Hassan II es lo único que merece la pena ver en una ciudad que llevó su nombre a la cúspide de la historia cinematográfica. Una urbe de más de tres millones de habitantes que conducen con prisas, sin respetar señales, a lo que hay que añadir una mafia de taxistas que no nos quisieron llevar con taxímetro porque éramos extranjeros (y menos mal que viajaba con mi amiga francoparlante), por lo que gracias a ellos recorrimos las largas y aburridas avenidas andando.



5. Marrakech

Me quedo con la ciudad en sí. Desde la famosa plaza Jemaa el-Fnaa, que es el centro neurálgico de la ciudad, donde hay vendedores de todo tipo: comediantes, músicos, encantadores de serpientes , en definitiva: "vende humos", hasta sus callejuelas donde los motoristas iban a toda velocidad. Marrakech recibe demasiado turismo y tanto los alrededores de la plaza como su zoco eran agotadores, pero al salir de la concentración turística me hizo sentir muy bien y, en ocasiones, me recordaba al desorden y sin sentido que viví en la India y, llamadme loco, pero eso me gustó.





En breve, un resumen de los gastos habituales por Marruecos. Un país que tiene contrastes grandes en cuanto precios. Hostales a precios europeos y bocadillos a pie de calle por céntimos. Líneas de transporte tan modernas y puntuales como las de Marrakech como la mafia de taxis que vivimos en varias ciudades. Había momentos que no sabía por dónde coger a este país...






viernes, 30 de octubre de 2015

Roma - Aeropuerto Ciampino



"Solo se puede perder un avión, si se viaja. Esto en la oficia no pasa". Este fue mi consuelo tras perder mi vuelo de vuelta a España. A pesar de tener que esperar diez horas en un aeropuerto tan pequeño como el de Ciampino y haber pagado cien euros más para conseguir el siguiente vuelo de Ryanair a Madrid.

sábado, 1 de agosto de 2015

#Si no viajo, leo... Un millón de piedras de Miquel Silvestre


Mi nueva sección en la web serán los libros relacionados con viajes. Espero que os enganchen tanto como a mí.


"Un millón de piedras" podría ser una aventura más de un motero loco que se va a África a recorrer sus nefastas carreteras y conocer de primera mano la idiosincrasia de este continente, pero en realidad Miquel Silvestre se busca a sí mismo en cada desventura y visicitud que encuentra entre tanta piedra en el camino.

Llegué a Miquel Silvestre a través de la web de Diario del viajero, una referencia en el sector, y no sé por qué, quizás por su manera de relatar sus aventuras me atrajo, ya que no soy motero, ni siquiera he cogido este vehículo en mi vida. De hecho, me resultan incómodas y peligrosas, así que no tenía nada en común con Miquel. Solo el amor por viajar por carretera y huir, en la medida en que se pueda, de los aviones. 

Tras varios relatos en los que Miquel se encontraba buscando una calle dedicada a un embajador del rey Enrique III (Ruy González de clavijo) en Samarcanda, empecé a seguirle en su web, ya que me di cuenta de que escribía en diferentes blogs y en cada uno de ellos relataba sus aventuras en un rincón diferente del mundo. Para centrarme y conocerle más de cerca decidí comprarme su libro "La emoción del nómada" en la que cuenta su viaje desde España a Samarkanda. 

"La emoción del nómada" es una aventura de un viaje como él mismo reconoce, inexperto, que viajó sin visados y se encontró con una de las mayores ridiculeces que existen como son las fronteras que solo fomentan la corrupción y un saqueador de dinero para los turistas. 

Su éxito le ha llevado a producir la serie en TVE recorriendo Suramérica y escribiendo de nuevo otro libro, con el mismo título, "Diario de un nómada" (libro, por cierto, que me ha regalado mi amiga Aurora y pronto empezaré a leer). 

Durante su viaje por África se dedicó a escribir sus anécdotas en un cuaderno para luego convertir todos esos recuerdos en el libro "un millón de piedras". Mientras lo leía estuve mirando el mapa cada dos por tres para situarme en el recorrido que hizo desde Kenia hasta Sudáfrica. Viviendo in situ las piedras con las que un blanco en este continente tiene que lidiar. Fronteras con policías corruptos. Hostales de mala muerte. Miradas amenazantes. Miquel relata sus aventuras con una total visceralidad que te hace sentir en propia piel lo que él vivió en su viaje.

El eje de la historia es el accidente que sufre con la moto que a punto estuvo de costarle la vida. Después, nos salta al momento en el que decide solicitar un año sabático en su trabajo en oficina y nos cuenta el por qué su decisión de coger la moto y viajar. 

Como dice en su contraportada: "En estas páginas no están las nieves del kilimanjaro, las puestas del sol en el Serengueti [...] Pero sí hay voces nativa que cuentan historias de una belleza sencilla en una de las zonas más descarnadas del planeta"

Si deseas entrar en el mundo de Miquel, puedes adquirir sus obras en su web.








Entradas populares